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  <title>Bytes sueltos</title>
  <subtitle>Notas breves y casi diarias, sobre tecnología y lo que se cruce.</subtitle>
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  <updated>2026-09-06T00:00:00.000Z</updated>
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  <author>
    <name>Miguel Ángel Sánchez</name>
  </author>
  
    <entry>
      <title>El hombre gris</title>
      <link href="https://mangelsnc.github.io/blog/el-hombre-gris/"/>
      <updated>2026-09-06T00:00:00.000Z</updated>
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      <summary>De cómo la sobreexposición se convirtió en la norma.</summary>
      <content type="html">&lt;p&gt;El concepto del &amp;quot;Hombre Gris&amp;quot; o &lt;em&gt;Grayman&lt;/em&gt; es una estrategia para pasar desapercibido: mezclarse con el entorno de forma tan
efectiva que uno deja de llamar la atención. Nada de destacar, nada de desentonar. La metáfora que mejor lo describe es esta:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Don&#39;t be a fly on the wall, be the wall.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Nació como una técnica de seguridad personal —tonos neutros, imitar a quien te rodea, no destacar entre la gente—, pero hoy
tiene una traducción digital bastante más urgente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Y por qué te cuento esto? A poco que sepas de mí, sabrás que soy en cierta manera un hombre gris,
poco visible y discreto. Y estoy bien con ello, porque me encanta serlo. Es más, me preocupa bastante la sobreexposición
a la que se somete voluntariamente la mayor parte de la gente, especialmente en redes sociales, y especialmente adolescentes y niños.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recientemente &lt;a href=&quot;https://www.bbc.com/mundo/articles/c0lrw7l4pylo&quot;&gt;Meta ha aceptado pagar 18.000 millones de dólares&lt;/a&gt; para cerrar
el juicio por el daño causado a los menores en sus plataformas, explotando el lado más vulnerable de sus usuarios. Sin admitir
ilegalidad alguna, a plazos de diez años y sin que las familias afectadas vean un dólar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo esto no habría sido posible sin la sobreexposición de la que hablaba antes, por el ansia de volverse viral a toda costa,
de obtener likes por seguir el último trend. Se ha asociado el éxito con ser viral y famoso durante un periodo de tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como alguien que creció con el internet de los 90 y los 2000, mi concepto de internet es diametralmente opuesto: anonimato,
confidencialidad y privacidad. Que no sepan nunca quién eres, ni para bien ni para mal. Sin fotos, solo avatares. Sin nombres,
solo nicks. Gente como Phil Zimmermann, Aaron Swartz o los cypherpunks nos enseñaron que la privacidad no era tener
algo que esconder, sino algo que defender.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que por eso me cuesta mucho entender cómo hemos llegado al punto en el que unos padres permiten a sus hijos menores de edad
exponerse a redes sociales mostrando su cara, conectando con desconocidos, chateando con ellos y exponiéndose a comentarios que
pueden acabar destrozando su autoestima. Y no es solo en casa, es sistemático: guarderías, escuelas y clubes deportivos
con cuentas de Instagram publicando fotos de menores, anuncios de la tele… Todo te anima a exponerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo tenía que convencer a mi madre de que nadie iba a saber quién era yo cuando navegaba por internet. Ahora son las propias
escuelas las que deberían justificarse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias a toda esa sobreexposición, hoy rastrear a personas con este nivel de exposición mediante técnicas OSINT es casi trivial.
Un &lt;em&gt;handle&lt;/em&gt; de Instagram lleva al mismo &lt;em&gt;handle&lt;/em&gt; en otras cinco plataformas, porque casi nadie se molesta en cambiarlo.
Una de esas cuentas tiene el correo a medio tapar en la recuperación de contraseña: dos letras y un dominio bastan para confirmarlo.
Con el correo llegas a las filtraciones donde aparece, y con la contraseña que reutilizó en 2019 llegas a todo lo demás.
Y ni siquiera hemos salido de lo que la propia persona publicó voluntariamente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Definitivamente creo que la cultura de la privacidad ha muerto, al menos tal y como yo la conocí. Que hagan falta los
fiscales generales de casi todo un país y 18.000 millones para que una empresa cambie los ajustes por defecto de los
menores dice justo eso: ya no la defendemos nosotros, la defienden los tribunales cuando el daño ya está hecho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo mientras tanto intento seguir siendo el hombre gris que borra su nombre y su dirección de sus paquetes antes de tirarlos a la
basura y tritura los papeles con datos personales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llámame loco. O precavido. O simplemente &lt;em&gt;hombre gris&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;
</content>
    </entry>
  
    <entry>
      <title>¿Cuál es el futuro de los roles del desarrollo?</title>
      <link href="https://mangelsnc.github.io/blog/futuro-de-los-roles-desarrollo/"/>
      <updated>2026-09-03T00:00:00.000Z</updated>
      <id>https://mangelsnc.github.io/blog/futuro-de-los-roles-desarrollo/</id>
      <summary>De cómo los agentes pueden convertirse en el nuevo dispositivo de consumo.</summary>
      <content type="html">&lt;p&gt;Últimamente me da por pensar en cómo creo que evolucionarán los actuales roles del desarrollo con el
auge de la IA, los agentes y las nuevas formas de consumir servicios, como los MCPs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A mediados de los 2010 se puso de moda la separación de frontend y backend, para pasar a tener
APIs que pudieran ser consumidas por SPAs, apps móviles e incluso otros backends. Todo pasó a ser
frontends &amp;quot;reactivos&amp;quot; desarrollados con React, Vue o el framework de turno. Es cierto que estos
frontends son más agradables para los usuarios, pero también más complejos. Y con el tiempo se han ido
volviendo más y más complejos: gestores de estado, hooks, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No solo el frontend se volvió más complejo. Liberados de la carga del monolito, los sistemas backend
también empezaron a volverse más complejos, tanto en arquitectura como en componentes: monolitos desacoplados,
microservicios, colas, cachés, etc. No es que antes no se necesitasen estos componentes, es que de repente
se volvieron piezas indispensables para cualquier proyecto que arrancase de cero y sin apenas tráfico.
El desarrollo de APIs HTTP, bien sean REST o GraphQL, se convirtió en lo más habitual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la llegada de la IA todo está empezando a cambiar: el de marketing te manda informes en HTML estático generado
por su agente favorito, el de data monta sus propios dashboards, y los project managers crean sus propias
herramientas de gestión de proyectos en unos estupendos monolitos (para la IA es más fácil trabajar en un solo repo).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y no es solo que alguien que jamás hubiese aceptado recibir un informe en HTML de repente se ha convertido en
su mayor fan, es que además te piden desarrollar un MCP del producto principal de tu empresa para poder integrarlo en
sus experimentos, o consultar los datos que necesitan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toda esta nueva autonomía me hace pensar que en un futuro el frontend tal y como hoy lo conocemos puede quedar obsoleto.
Especialmente el de herramientas internas y de datos. El poder generar al momento vistas &lt;em&gt;ad hoc&lt;/em&gt; efímeras y consumir
APIs o MCPs es una gran ventaja para esto. No estás atado a las vistas que ha creado el responsable de producto o el
de diseño, sino que puedes crear lo que necesites en cada momento, con la interactividad que quieras y desecharlo
tras usarlo (o conservarlo). Y eso asumiendo que queramos ver datos de forma visual, probablemente solo queramos acceder
a respuestas concretas a través de un chat de voz con nuestro agente favorito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si, por otra parte, hablamos de frontends más orientados a usuarios, también creo que pueden experimentar grandes cambios.
Algo como Spotify se puede convertir en una app controlada íntegramente por voz, es su ecosistema ideal. La Wikipedia
puede generar páginas a medida cruzando distintos artículos para unificar información y obtener todo en un único sitio.
Las redes sociales serían menos molestas y dañinas si pudiéramos decidir qué queremos ver y qué queremos filtrar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y desde luego en materia de accesibilidad la cosa puede mejorar muchísimo en cualquiera de estos dos casos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del otro lado, creo que el backend irá más orientado a MCPs para facilitar el consumo de sus APIs, y que los
verdaderos retos vendrán en materia de seguridad, privacidad y escalabilidad. Especialmente la seguridad va a ser un pulso
constante en el desarrollo de nuevos productos. Un MCP mal construido puede ser un problema para la empresa, y un riesgo
latente de exfiltración de datos privados que puede derivar en graves problemas de privacidad y pérdida de confianza en el
producto.
Por otra parte, manejar la escalabilidad de un sistema de estas características, con peticiones mucho más grandes
que las clásicas &lt;em&gt;requests&lt;/em&gt; que se hacían a una API REST, también van a suponer un reto. Esto convierte en obligatorio lo que hoy es
opcional: idempotencia, límites de uso por agente y no por usuario, y paginación que no asuma buena fe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que conste que todo lo que he dicho es &lt;strong&gt;mi predicción&lt;/strong&gt;, no un hecho. He intentado hacer este ejercicio siendo lo más
honesto posible conmigo mismo, y si he dedicado más espacio al frontend no es por descuido: creo que el tramo usuario ↔ máquina
siempre es el más cambiante y el que más impacto tiene en el usuario final; de hecho, en las últimas décadas es el que más
ha cambiado o se ha ampliado. Ya no solo hablamos de webs en navegadores, sino de apps móviles, asistentes de voz, apps
de televisión, para el coche, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Acaso no son los agentes IA los nuevos dispositivos de consumo?&lt;/p&gt;
</content>
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      <title>Ingéniatelas</title>
      <link href="https://mangelsnc.github.io/blog/ingeniatelas/"/>
      <updated>2026-09-02T00:00:00.000Z</updated>
      <id>https://mangelsnc.github.io/blog/ingeniatelas/</id>
      <summary>De cómo la frustración nos hace olvidar cuál es nuestro trabajo.</summary>
      <content type="html">&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;¿No quieres ser ingeniero? Pues ingéniatelas, para eso te pagarán.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Eso me dijo un profesor tras quejarme en un examen de Arquitectura de Computadores porque una de las preguntas
iba más allá de lo visto en clase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por poner un poco de contexto: era un problema de cálculo que hasta entonces habíamos hecho en clase sobre procesadores
de un solo core, y en el examen la premisa eran varios cores en paralelo.
No era nada imposible de calcular, pero por la presión del momento me vine abajo y acabé por suspender el examen.
El cabreo que me pillé en ese momento por esa respuesta fue monumental. Primero porque creía que había sido injusto.
Luego porque me di cuenta de que tenía razón. Me hizo pensar en el objetivo que perseguía en la universidad:
&lt;strong&gt;ser ingeniero&lt;/strong&gt;. Aprender a pensar, a resolver problemas reales, no a reproducir la misma solución una y otra vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que en los tiempos que corren, este es uno de los mejores aprendizajes que he tenido. Porque aunque ya sabía
que quería ser ingeniero, quizá no me había parado a pensar qué significaba eso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La IA ha supuesto un cambio de paradigma en nuestra forma de trabajar. Y de ahí
viene el miedo: si la IA programa, y tu trabajo era programar, el siguiente paso es evidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sí, la IA se equivoca. Genera código que no funciona, se inventa APIs y a veces resuelve un
problema que no era el tuyo. Todo eso es cierto y no pretendo negarlo. También es cierto
que lo que antes llevaba días, hoy puede lleva minutos, y que eso no lo cambia el hecho de que
tengamos que revisarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahí está el error. &lt;strong&gt;Programar nunca fue el trabajo, sino la herramienta&lt;/strong&gt;. El trabajo es entender
un problema y decidir cómo se resuelve; escribirlo en un lenguaje que la máquina entienda era
la parte que había que hacer para llegar hasta ahí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa es, creo, la diferencia entre quien piensa como ingeniero y quien no: qué haces cuando te
ponen delante una herramienta que no sabías que existía. Puedes ignorarla, o puedes empezar a
encontrarle usos, sacarle provecho y conseguir que trabaje para ti.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ingeniártelas, otra vez. Solo que ahora el problema es otro: &lt;strong&gt;si la IA hace gran parte de mi
trabajo, ¿cómo me hago valer?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sigo eligiendo qué problema merece resolverse y cuál no. Sigo traduciendo lo que alguien me
pide a lo que en realidad necesita. Sigo decidiendo qué se queda fuera cuando no cabe todo.
Y sigo firmando lo que ponemos en producción, porque eso no lo decide una IA.&lt;/p&gt;
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      <title>Prólogo</title>
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      <updated>2026-09-01T00:00:00.000Z</updated>
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      <summary>Empieza mi viaje al mundo del microblogging.</summary>
      <content type="html">&lt;p&gt;Como cada año, tras acabar el mes de agosto, llega el temido septiembre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vuelta a la realidad, vuelta a la rutina. Recta final del año, un último empujón para cumplir con tus propósitos de principios de año o, por qué no, fijar unos nuevos y más realistas ahora que queda poco y aún te quedan 20 libros por leer, 2 idiomas que aprender y 6 abdominales que definir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo la verdad es que no he sido nunca de fijarme objetivos de año nuevo, siempre he vivido un poco al día. Este año no ha sido diferente, pero ahora que llega septiembre me apetece hacer algo diferente, obligarme a hacer algo más en el día a día que simplemente consumir contenido de otros. No porque quiera que me lean, sino por el mero hecho de dedicarme un tiempo a pensar. A sacar de mi cabeza ideas que muchas veces no comparto simplemente porque no hay nadie cerca y acaban por desaparecer &lt;em&gt;como lágrimas en la lluvia&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi meta es escribir en este espacio a diario, un único post, entre 100 y 500 palabras. Insisto, sin mayor pretensión que dedicarme unos minutos a pensar. El mundo se ha acelerado mucho en 2026, la IA nos ha traído una hiperproductividad y unos tiempos de entrega totalmente salvajes. Es difícil no sentirte perdido, o desactualizado, o simplemente improductivo en este contexto (sí, aunque hagamos más, parece que hacemos menos).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La idea, por cierto, tampoco es mía: &lt;a href=&quot;https://zoeis.me/posts/scribbles-microblogging/&quot;&gt;se la copié a alguien en LinkedIn&lt;/a&gt;. Echadle un ojo, porque su contenido es muy interesante.&lt;/p&gt;
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